Gnosis personal

 

<<Los Misterios no pueden, por su naturaleza,
describirse con palabras; sólo experimentarse.>>

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Cambiar de religión está siendo un proceso de descubrimiento del mundo, de nosotras mismas y de nuestros propios valores. Y digo “está siendo” porque todavía nos hallamos en ese camino y creo que seguiremos en él por mucho tiempo. Uno nunca deja de aprender, así sin más. Uno de los libros que más nos han hecho reflexionar es “The Gods of Reason”, de Timothy Jay Alexander y nos parece buena idea comentar algunas de las ideas y conceptos de los que se hablan en este libro. Ya hemos hablado en alguna ocasión de la importancia de la filosofía y diferentes formas de pensamiento. Pero ¿Cómo podemos acceder a un mayor conocimiento de los Dioses? En líneas generales, tenemos varias formas:

 

-Teológicamente: tratando de acercarse y conociendo la verdadera esencia de los Dioses.

 

-Físicamente: Leyendo y conociendo mitos, que son las historias de los actos de los Dioses en el mundo.

 

-Psíquicamente: mediante viviencias de nuestra alma. Y aquí entraría la Gnosis personal, que no es otra cosa que el trabajo espiritual. Aquí contaríamos con los sueños, las meditaciones y toda práctica que podamos considerar sagrada y personal. Por ejemplo, si estamos en medio de un ritual y tenemos una revelación personal. A veces decimos que “los Dioses nos han dicho esto o lo otro” y aunque cuenta como Gnosis personal y no como una verdad absoluta, sigue siendo parte de un crecimiento de uno mismo.

 

-Materialmente: acercándonos físicamente a lugares sagrados o viendo objetos de los Dioses.

 

-Mixta: combianando la forma psíquica y material.

 

Entonces, ¿qué sería la Gnosis personal? Éste término se refiere al bagaje espiritual de cada uno, en contraste con los hechos históricos. Generalmente, la Gnosis personal proviene de experiencias místicas, como ya hemos visto. Es la información que cada persona puede canalizar de los Dioses a través de uno mismo, por ejemplo, un sueño, una meditación o un mensaje determinado. Por ejemplo, en mi caso, me gusta consagrar una herramienta de adivinación u oráculo a Apolo y trato de preguntar cosas relevantes en mi vida que tengan relación con mi camino espiritual. Entiendo que si consulto esta herramienta, le he hecho una petición personal de que me guie y se comunique conmigo, así que los mensajes que recibo en este caso los trato como sagrados, aunque evidentemente no sea “la voz de Apolo” per se. Algunas personas no considerarían la Gnosis personal como parte del camino heleno religioso, y aquí es donde se abre un debate interesante.

 

La primera vez que se trató este concepto modernamente fue desde la perspectiva del Reconstruccionismo Germano- Escandinavo, y más tarde se utilizó este neologismo en el contexto de la Wicca. Realmente, aunque pensemos que este concepto es reciente, seguramente la mayoría de sacerdotes en prácticamente todas las religiones han buscado sus propias revelaciones, llamándole de la forma que sea, este tipo de prácticas son tan antiguas como el Sol.

 

Pero yendo un poco más allá, me gustaría contar una experiencia personal. Nos encontrábamos paseando y  pensando en la Diosa Afrodita y en medio de una plaza céntrica te encuentres a un predicador que afirma que la Diosa se le ha presentado en un sueño y le ha pedido que reflexione acerca de los Antiguos Dioses de Hellas, acerca de la calidad de vida que se tenía en el pasado cuando ellos eran honrados, siendo los pueblos del Mediterráneo lugares prósperos y la cuna de la Civilización occidental. El “predicador” se encontraba en el centro de una conocida plaza ateniense frente a la iglesia central de la misma y afirmaba que “Afrodita le había despertado con las alas de Eros y que le había pedido que volviera a los Antiguos Dioses”. Afirmaba ser funcionario y Cristiano Ortodoxo desde que había nacido. ¿Cómo una persona ajena a la religión helena puede despertar de esta forma y desear acercarse a los Dioses? Quizás no era un erudito, ni un estudioso de los textos antiguos (importantes y sagrados también) pero su fe era tan fuerte y tan hermosa que no pudimos contener una lágrima. Podríamos decir que su Gnosis personal fue lo que le “despertó”. Quizás a todos nos han sucedido ciertas cosas que podemos considerar como un “guiño de los Dioses”, que se alimenta del rico simbolismo del del lenguaje arquetípico universal que está dentro de nuestra mente subconsciente o las señales más específicas de cada Dios.

 

Así pues, la Gnosis personal es una revelación personal que nos ayuda, mediante el desarrollo de nuestra Nous (mente) y nuestra Psyche (alma), a acercarnos a los Dioses. A fin de cuentas, cualquier acto que nos haga mejores, más virtuosos, nos ayuda a ser más dignos.

 

¿Significa eso que nuestras creencias se pueden nutrir de la Gnosis personal? Esto sería un punto polémico e interesante, aunque como diría una de las máximas de Delfos, “nada en exceso”. Tan malo es perder el contacto con la realidad y ahogarse en libros, como vivir en un constante estado contemplativo que nos aleje de la tradición y realidad (revelada por los textos antiguos de que disponemos). A través de la interpretación de esta comunicación divina podemos hacer que nuestro camino a través de los religioso sea más dinámica y más rica en experiencias, pero en su justa medida.

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